Con la proximidad del verano y la expectativa de un mayor caudal en los diques y ríos de San Juan, las autoridades provinciales avanzan en un esquema de prevención destinado a reducir los riesgos asociados a las actividades acuáticas. La estrategia contempla el refuerzo de los controles, la formación de equipos especializados y la supervisión de los espacios habilitados para la recreación.
Jorge Maldonado, director de Náutica de la Secretaría de Deportes, explicó que el comportamiento del agua durante la temporada cálida demandará especial atención. En ese contexto, el Comité Provincial de Respuesta ante Emergencias (COPRE) participa en la planificación de las acciones ante posibles situaciones de emergencia, con intervención de Seguridad Náutica y Bomberos en ríos y otros sectores vinculados con el uso recreativo del agua.
El funcionario advirtió que no es necesario que un curso de agua tenga una gran profundidad para representar un peligro, ya que incluso niveles relativamente bajos pueden dificultar el desplazamiento de una persona. Por ello, las recomendaciones apuntan a evitar el ingreso a canales y ríos, no intentar cruzar zonas afectadas por crecientes y respetar las restricciones en los espacios que no cuenten con autorización para el baño o la recreación. También señaló que el agua que circula por los aliviaderos de los diques no mantiene el mismo nivel de regulación, lo que incrementa el riesgo para quienes se acerquen a esos sectores.
Uno de los puntos que podría concentrar mayor actividad durante el verano será el dique de Ullum. Maldonado anticipó que se esperan niveles de agua importantes y detalló que algunos clubes que atravesaron un período sin funcionamiento ya comenzaron a acondicionar sus instalaciones. La recuperación de estos espacios busca ampliar las alternativas recreativas, aunque dentro de áreas delimitadas y bajo condiciones de seguridad.
En relación con la navegación, el horario autorizado continuará desde las 8 hasta la puesta del sol. Asimismo, los clubes y establecimientos que permitan el ingreso de embarcaciones deberán comunicar a Seguridad Náutica tanto la entrada como la salida de cada unidad, además de garantizar el cumplimiento de las normas de seguridad. En las playas, los bañistas tendrán que permanecer en los sectores expresamente habilitados, que deberán contar con la presencia de guardavidas.
Maldonado también planteó la posibilidad de que el escenario hídrico de este verano se aproxime al registrado aproximadamente dos décadas atrás. Sin embargo, esa comparación fue presentada como una expectativa oficial y no como una constatación técnica. Mientras tanto, las tareas de preparación se extienden a otros espacios de uso público.
En el sector este del predio de ASER, la playa pública gratuita, que lleva tres temporadas en funcionamiento, atraviesa trabajos de limpieza y acondicionamiento. El espacio deberá adaptarse a las variaciones en el nivel del dique y tendrá supervisión de Seguridad Náutica. Desde el área insistieron en la necesidad de que los visitantes utilicen exclusivamente los lugares autorizados y sigan las instrucciones del personal responsable.
La apertura de la temporada estival también alcanzará a las piletas y natatorios de la provincia. Antes de recibir al público, estos establecimientos deberán disponer de guardavidas con la reválida correspondiente de la Secretaría de Deportes y contar con las habilitaciones exigidas por los municipios y Salud Pública. El cumplimiento de esos requisitos será una condición para garantizar que las instalaciones puedan desarrollar sus actividades en un marco de seguridad.
En paralelo, Seguridad Náutica coordina una capacitación específica para intervenciones en ríos junto con la Escuela de Guardavidas y especialistas relacionados con el Kayak Club. El programa estará organizado en tres bloques e incluirá a Bomberos, nuevos guardavidas y trabajadores que ya desempeñan funciones en la Secretaría de Deportes.
El operativo previsto contempla además la conformación de un sistema de guardias permanentes durante las 24 horas, con vehículos de traslado y embarcaciones preparadas para intervenir en zonas de acceso complejo. La respuesta ante emergencias se apoyará en la disponibilidad de recursos y en la coordinación entre los equipos involucrados.
El seguimiento de los niveles de los embalses y de los cursos de agua será determinante durante los próximos meses. En particular, las maniobras de turbinado y las eventuales aperturas de aliviaderos constituirán situaciones que requerirán vigilancia, debido a las variaciones que pueden producir en los caudales y a los riesgos que implican para quienes se encuentren en las inmediaciones.

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