El consumo de frutas y hortalizas registra una caída cercana al 40% en el país y profundiza las dificultades de los productores sanjuaninos para comercializar sus cosechas. Sergio López, presidente de la Sociedad de Chacareros Temporarios de San Juan, advirtió que la retracción de las ventas, los cambios en los hábitos alimentarios y el contexto económico configuran un escenario crítico para la actividad.
El dirigente calificó la última temporada otoño-invierno como una de las más complicadas de los últimos años y sostuvo que la crisis impacta en toda la cadena comercial, desde quienes trabajan la tierra hasta los operadores encargados de vender la producción. La falta de demanda reduce las posibilidades de generar ingresos y condiciona la planificación de los próximos ciclos agrícolas.
A la situación económica se suma una transformación en las costumbres de los consumidores. Según López, la menor dedicación a la cocina tradicional repercute en la compra de determinados productos frescos y obliga a los productores a adaptarse a una demanda diferente. El cambio representa un desafío adicional para los chacareros de mayor edad, mientras que la renovación generacional aparece como uno de los factores que pueden influir en la continuidad del sector.
Frente a este panorama, las expectativas están puestas en la llegada de la primavera-verano y en la renovación de la oferta de frutas y verduras. Duraznos, ciruelas y damascos comienzan a ganar protagonismo, junto con los productos de las huertas locales. Además, noviembre podría traer variaciones en los precios del tomate, el zapallito y la calabaza, aunque la evolución dependerá del comportamiento del mercado y de la disponibilidad de mercadería.

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