El club sanjuanino dio el salto desde el rugby de Desarrollo al Top 6 Bronce. La experiencia expuso diferencias deportivas y logísticas, pero también permitió ampliar el plantel y fortalecer infantiles y juveniles.
La primera participación de Pocito Rugby Club en el Regional Cuyano dejó un balance que excede los resultados deportivos. El club integró por primera vez la Copa Bronce durante 2026 y afrontó una competencia de ida y vuelta frente a equipos de Mendoza y San Luis, después de desarrollarse durante los últimos años en otro nivel competitivo.
Germán Nárvaez, Leandro Reynoso, Leonel Esquivel y Facundo Díaz destacaron que la temporada obligó al plantel a adaptarse rápidamente a mayores exigencias físicas, viajes frecuentes y estructuras deportivas más consolidadas.
En algunas fechas, Pocito debió presentarse con los 15 jugadores necesarios para completar el equipo y sin posibilidades de utilizar reemplazos. El esfuerzo logístico también fue considerable: el comienzo del certamen incluyó tres viajes consecutivos y parte del plantel debía retomar sus actividades laborales inmediatamente después de regresar. El impacto, sin embargo, también apareció en la organización interna.
La pretemporada llegó a reunir alrededor de 30 jugadores, una cifra significativa para la realidad habitual del club. Paralelamente, integrantes de Primera empezaron a trabajar con las categorías formativas para fortalecer la base de infantiles y juveniles.
Los protagonistas sostienen que la competencia permitió mejorar aspectos de juego y, al mismo tiempo, consolidar el sentido de pertenencia. “Partido a partido fuimos mejorando, quizá en cosas muy pequeñas, pero que representaban pasos grandes para el equipo”, señalaron.
Con una temporada regional completa como experiencia, Pocito apunta ahora a convertir ese aprendizaje en estructura, mayor profundidad de plantel y continuidad deportiva.