El Gobierno de San Juan pondrá en marcha en las próximas semanas la primera etapa de recuperación de la Ruta Nacional 150, con una intervención de 22 kilómetros entre Las Flores y Colola, en el departamento Iglesia. El proyecto contempla la repavimentación del camino y la construcción de seis derivadores de tránsito en Rodeo, con el objetivo de mejorar la circulación en una vía clave para la actividad minera y la vida cotidiana de los habitantes de la zona.
El anuncio fue realizado por el gobernador Marcelo Orrego a través de sus redes sociales, donde destacó la importancia de avanzar con infraestructura vial que acompañe el crecimiento productivo del departamento y responda a las necesidades de las comunidades iglesianas.
La intervención incluirá la recuperación de la carpeta asfáltica, el ensanche de la calzada y la construcción de banquinas en aquellos sectores donde las condiciones geográficas lo permitan. También está prevista la instalación de nuevas defensas y guardarraíles en puntos que actualmente carecen de protección, además de la renovación de cartelería, señalización vertical y demarcación horizontal.
Uno de los componentes centrales del proyecto será la construcción de seis derivadores para reorganizar el tránsito en distintos cruces de Rodeo. Tres ya se encuentran en ejecución y corresponden a las intersecciones con la Ruta Provincial 430, calle Paoli y Santo Domingo Este.
Los otros tres dispositivos se desarrollarán en los cruces con las rutas provinciales 405 y 418, además de la intersección con Santa Lucía. En esos sectores conviven los desplazamientos habituales de los vecinos con el tránsito pesado relacionado con la producción y la minería.
La Ruta 150 tiene un papel estratégico para San Juan porque constituye uno de los corredores utilizados para el traslado de cargas vinculadas a los proyectos mineros. En ese contexto, las mejoras buscan adecuar la infraestructura a las exigencias de una actividad en expansión, sin dejar de lado la seguridad de quienes utilizan el camino diariamente.
Orrego sostuvo que el desarrollo minero debe traducirse también en obras y mejoras para las localidades donde se desarrolla esa actividad. En esa línea, remarcó la necesidad de recuperar los espacios urbanos de Iglesia y atender las demandas de sus habitantes.
La intervención apunta así a fortalecer una conexión fundamental para la producción y el desarrollo del departamento, al tiempo que busca reducir los riesgos viales y mejorar las condiciones de circulación para residentes, trabajadores y transportistas.

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