El Gobierno de San Juan avanza en la organización de un operativo preventivo para establecer puntos de evacuación y asistencia en los departamentos, ante la posibilidad de que se registren fenómenos climáticos intensos durante los próximos meses. La iniciativa busca coordinar recursos provinciales y municipales para responder con rapidez frente a eventuales emergencias, especialmente durante la temporada de verano.
El ministro de Desarrollo Humano, Carlos Platero, confirmó que se realizan reuniones periódicas con intendentes y representantes de distintas áreas del Estado para identificar las zonas que podrían presentar mayores dificultades y definir los mecanismos de intervención. La planificación se desarrolla en un contexto de atención por las posibles consecuencias del fenómeno de El Niño.
Uno de los principales objetivos es determinar qué espacios estarán disponibles para alojar temporalmente a las personas que deban abandonar sus viviendas. En esa tarea participarán los municipios, mientras que el Gobierno provincial coordinará los recursos y la intervención de los organismos involucrados.
Como parte de las gestiones, Platero mantuvo conversaciones con el intendente de Iglesia, Jorge Espejo, para analizar las alternativas de evacuación en ese departamento. El contacto forma parte de una serie de consultas con autoridades locales para anticipar las necesidades específicas de cada zona.
El operativo contempla la participación de Defensa Civil, Bomberos, la Policía de San Juan, Hidráulica, el Ministerio de Desarrollo Humano y los equipos de Acción Social municipales. La articulación apunta a organizar tanto la respuesta inmediata ante una contingencia como la asistencia posterior a las familias que puedan resultar damnificadas.
En cuanto a las previsiones meteorológicas, Platero señaló que los escenarios de posible inestabilidad fueron cambiando y que diciembre es uno de los meses que se mantienen bajo observación. Sin embargo, aclaró que todavía es necesario seguir la evolución de las condiciones climáticas y que no se puede anticipar con certeza la intensidad de las precipitaciones.
La estrategia provincial apunta a estar preparada para distintos escenarios, incluso si las lluvias terminan siendo menos intensas de lo previsto. El propósito es contar con espacios identificados, recursos disponibles y mecanismos de coordinación que permitan actuar rápidamente si se producen situaciones de riesgo en algún sector de la provincia.

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