Desde Recursos Hídricos advirtieron que la acumulación nívea en las cuencas sanjuaninas es prácticamente nula. El monitoreo satelital y terrestre muestra uno de los escenarios más complejos de los últimos años.
La escasa presencia de nieve en la cordillera de los Andes encendió la preocupación en el Gobierno de San Juan, que ya analiza distintos escenarios ante la posibilidad de enfrentar una nueva temporada marcada por la sequía. Desde la Secretaría de Recursos Hídricos confirmaron que los niveles de acumulación nívea registrados hasta el momento son prácticamente inexistentes en las principales cuencas que abastecen a la provincia.
El secretario de Recursos Hídricos y Energía Renovable, David Devia, reconoció que los indicadores actuales no son alentadores y sostuvo que las proyecciones obligan a prepararse para un escenario desfavorable de cara al próximo verano.
La situación queda reflejada en los monitoreos satelitales que realiza la provincia, donde la comparación con temporadas de mayor disponibilidad hídrica evidencia una marcada reducción de la superficie cubierta por nieve en la alta montaña. Mientras años atrás extensas áreas de la cordillera permanecían cubiertas durante esta época, actualmente predominan sectores con escasa o nula acumulación.
Según explicó el funcionario, el seguimiento se realiza mediante sistemas de observación satelital y estaciones meteorológicas distribuidas en distintos puntos de la provincia, herramientas que permiten evaluar en tiempo real la evolución de las precipitaciones nivales y las reservas de agua para los meses de deshielo.
Aunque durante abril se registraron algunas nevadas aisladas, desde el organismo aclararon que esos aportes fueron insuficientes para modificar el balance hídrico. Las precipitaciones permitieron enfriar el suelo cordillerano, una condición necesaria para favorecer futuras acumulaciones, pero no generaron reservas significativas de agua.
La preocupación oficial también se vincula con el escaso margen temporal que queda para la temporada de nevadas. A medida que avanza el invierno, las expectativas de alcanzar niveles aceptables de acumulación disminuyen, por lo que las autoridades ya contemplan escenarios de fuerte restricción hídrica para los próximos meses.
En paralelo, los especialistas siguen de cerca la evolución del fenómeno climático de El Niño. Sin embargo, las proyecciones actuales indican que su eventual influencia sería más limitada de lo esperado para la región cordillerana de San Juan y podría traducirse principalmente en precipitaciones sobre otras zonas del país, sin un impacto significativo sobre las cuencas provinciales.
Ante este panorama, la Secretaría de Recursos Hídricos comenzó a profundizar la elaboración de indicadores específicos de sequía basados en metodologías internacionales. El objetivo es contar con herramientas más precisas para anticipar escenarios, planificar la gestión del agua y brindar información a los sectores productivos que dependen directamente de la disponibilidad del recurso.
Desde el Gobierno reconocen que la adaptación a condiciones cada vez más secas forma parte de un desafío creciente para la provincia. Mientras continúan los monitoreos y las evaluaciones técnicas, la falta de nieve en la cordillera vuelve a encender las alarmas sobre el futuro hídrico de San Juan.