Con la llegada de las bajas temperaturas, especialistas advirtieron sobre la importancia de realizar controles preventivos en los sistemas de calefacción y evitar prácticas que incrementen el riesgo de intoxicaciones en el hogar.
La llegada del frío y el uso cada vez más frecuente de artefactos de calefacción volvieron a poner en agenda una advertencia que se repite cada invierno: la necesidad de controlar el estado de los equipos para prevenir accidentes por inhalación de monóxido de carbono. Desde el sector de instaladores sanitarios y gasistas insistieron en que las revisiones periódicas pueden ser determinantes para evitar situaciones de riesgo dentro de los hogares.
El presidente de la Asociación de Instaladores Sanitarios de Agua y Gas, Horacio Correa, recomendó realizar controles técnicos antes de comenzar el uso intensivo de calefactores y otros artefactos a combustión durante otoño e invierno.
Según explicó, los equipos suelen permanecer varios meses sin funcionamiento y durante ese período pueden acumular polvo, pelusas y residuos que afectan su rendimiento. Por ello, señaló que el mantenimiento no solo apunta a limpiar los dispositivos, sino también a verificar el proceso de combustión y garantizar que funcionen en condiciones seguras.
La advertencia cobra relevancia debido a que cualquier artefacto que funcione mediante combustión puede generar monóxido de carbono. Esto incluye equipos alimentados por gas natural, pero también aquellos que utilizan kerosene, carbón o leña.
Además, Correa hizo especial hincapié en la importancia de mantener libres las rejillas de ventilación dentro de las viviendas. Explicó que cumplen una función esencial: permitir el ingreso de oxígeno y facilitar la eliminación de gases e impurezas que pueden acumularse en los ambientes cerrados.
Otra de las prácticas que desaconsejó fue el uso de hornallas o cocinas como método alternativo de calefacción. Indicó que esos artefactos fueron diseñados para cocinar y que emplearlos con otro fin puede deteriorar su funcionamiento y aumentar la emisión de gases peligrosos.
Entre las señales que pueden advertir un mal funcionamiento, destacó el color de la llama. Una combustión correcta debe generar una llama completamente azul; la presencia de tonos amarillos o anaranjados puede indicar fallas que requieren revisión inmediata por parte de un profesional habilitado.
En cuanto a las tareas de mantenimiento, recomendó evitar intervenciones caseras en el interior de equipos a gas y limitar la limpieza a cuestiones superficiales. También sugirió asesorarse antes de adquirir nuevos calefactores, ya que la elección depende de las dimensiones del ambiente y del lugar donde serán instalados.
Respecto de los costos, indicó que los valores de mantenimiento se mantienen en niveles similares a los del año pasado. Los servicios para calefactores infrarrojos o de cámara abierta rondan entre los 60 mil y 70 mil pesos, mientras que los equipos de tiro balanceado pueden alcanzar los 80 mil pesos.
Finalmente, recordó que las tareas deben ser realizadas por gasistas matriculados habilitados por ECOGAS y señaló que la asociación local mantiene abierta una línea de consultas para quienes necesiten asesoramiento antes de la temporada invernal.